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Rusos en Uruguay

Gabriela Ugo
Ximena Vargas
Ana Zapater

 
INTRODUCCIÓN

      El  Uruguay de fines del siglo XIX y principios del siglo XX fue receptor de distintas corrientes migratorias, estas se hallaban bajo el proyecto modernizador del batllismo que impulsó un modelo integrador con una lógica homogeneizante, es decir se buscó uniformar las distintas identidades culturales de los inmigrantes para construir una sociedad nacional.
Desde hace algunos años se ha producido el interés por los estudios de las especificidades de las subculturas migratorias en el país, reconociendo el protagonismo que éstas poseen en la conformación de la cultura uruguaya. En este aspecto se integra a la visión homogénea la idea de un Uruguay multicultural mediante el estudio de las distintas comunidades  y la revalorización de los aportes hechos por las mismas.
Este artículo busca sacar a luz  las contribuciones que la cultura rusa ha aportado a lo largo del tiempo. En la primera sección abordaremos los  momentos iniciales de la vida de los  inmigrantes rusos en San Javier, focalizándonos en un personaje clave y decisivo en el destino de la colonia, Basilio Lubkov fundador del pueblo. Existen diferentes interpretaciones que  se mantienen hasta el día de hoy sobre el papel que tuvo en la colonia. En la segunda sección se encuentra la descripción de dos tipos de estrategias de inserción en la sociedad uruguaya y el posterior mantenimiento de las costumbres y tradiciones culturales de las dos colectividades mencionadas. En la tercer sección indagaremos sobre el impacto que tuvo un evento nacional como fue la dictadura (1973 – 1984) en el pueblo de San Javier y las consecuencias que generó entre sus habitantes y a nivel general en el país.
Utilizamos para la elaboración de este artículo distintas  entrevistas que realizamos a descendientes de inmigrantes rusos en San Javier y Montevideo, teniendo como punto inicial de contacto los Centros Culturales Máximo Gorki. También se obtuvo información documental de diarios, libros, cartas personales e internet.
Para la aproximación a la colonia Ofir utilizamos la observación y entrevistas informales ya que en esta comunidad no se permite el acceso con cámaras y aparatos de grabación.
 
PRESENTACIÓN DE LA COLONIA DE SAN JAVIER

Una de las causas de la inmigración rusa en el Uruguay a comienzos del siglo XX, se debió a motivos religiosos. El cristianismo ortodoxo en Rusia, fiel a su característica no mostraba ningún tipo de tolerancia frente a otras expresiones religiosas. Así fue el caso de la religión denominada “Nueva Israel” liderada por Basilio Lubkov, escindiéndose de la iglesia ortodoxa que para entonces gobernaba junto a la autocracia Zarista. Habiendo sufrido encarcelamientos, fusilamientos, destierros, su “guía espiritual” comenzó su recorrido por diferentes destinos, entre ellos Canadá, Estados Unidos para afincarse con sus seguidores y crear una comunidad agrícola.
           Precisamente en su estadía por Estados Unidos, Lubkov se encuentra con el entonces Cónsul del Uruguay José Richiling a quien le surge el interés de radicar a los campesinos rusos en Uruguay. En contrapartida, fueron enviados delegados uruguayos a Rusia para visitar la región en donde vivían obteniendo una impresión favorable por lo que se aconsejó y  resolvió la radicación de los fieles de Nueva Israel en Uruguay.
           En 1913 llegaron los primeros inmigrantes rusos en grupos de 20 y 30 personas a Montevideo hospedándolos en La Casa de los Inmigrantes porque aun el gobierno no había resuelto cuál sería la tierra que les entregarían.
La primera impresión de los rusos en Uruguay no fue buena, La Casa del Inmigrante era “un hacinamiento indescriptible” (Diario“El Litoral”. 1963), “en un galpón de 5 x 8 metros con dos excusados, sin muebles ni utensilios, convivieron durante meses hombres y mujeres, niños y ancianos, la mayoría de ellos durmiendo sobre el piso de cemento” (Udaquiola, 1996:14). Pero el tiempo transcurría, “no había tierra disponible (...) había que esperar decretos, resoluciones. Todo muy lentamente (...) se cundió la voz de que todo había sido un engaño” (El Litoral,1963).
Luego de cuatro meses en Montevideo, se les otorgaron las tierras en el departamento de Río Negro pertenecientes al Dr. José Espalter, quien en ese entonces era Ministro de Fomento y Agricultura, zarpando el 25 de julio de 1913 a bordo del “18 de julio” y del “Tangarupá” trescientas familias de inmigrantes rusos, llegando “PuertoViejo” el 27 de julio de 1913.
El panorama no mejoraba, tenían la tierra pero estaban casi sin dinero, pocas herramientas y los alimentos eran escasos, no les resultó fácil su instalación, pero ya no podían volver atrás y a su vez “impulsados por su mística cristiana, los rusos continuaron su tarea” (Udaquiola, 1996:15). Aunque no contaban con un poder económico, el campo les proporcionaba leña y paja para poder ir construyendo las Isbas , construyeron hornos y un galpón grande en donde comían todos juntos y realizaban también las asambleas y reuniones religiosas la Sabraña . Cultivaron maíz, trigo, lino, avena, sandías construyeron bodegas, un molino harinero. Desde su tierra natal habían traído semillas de girasol que para la época, en el Uruguay, no se conocían creandola primera aceitera y siendo así su primer aporte importante para el país.
Así fue el nacimiento de San Javier, nombre elegido por los colonos, como homenaje al hijo fallecido de los Espalter, en agradecimiento por la ayuda recibida de parte de esta familia.
Desde su llegada los colonos rusos tuvieron una buena interacción con la sociedad uruguaya, recibían ayuda de distintas personas tanto de vecinos como de comerciantes que les acercaban las mercaderías necesarias y en especial alimentos. Por su cuenta, el Dr. Espalter les ayudaba en todo lo que podía logrando conseguir una lancha para trasladarse a Paysandú por herramientas, llevar a los enfermos y ser una gran salida comercial durante muchas décadas por donde los colonos comercializaban sus productos. Por tierra con carros llenos de ajo, cebolla, boniato, sandia, zapallo, etc, tenían una rutina donde cumplían con los distintos pedidos que los habitantes les hacían. Al regresar a San Javier sus carros volvían con las cosas que les hacía falta, como azúcar,  arroz,  jabón y yerba dado que adquirieron el hábito de tomar mate.
A la vez que se integraban a la sociedad uruguaya también mantenían sus costumbres, sustentadas en uno de sus pilares fundamentales como fue el mantener las tradiciones culinarias realizadas en su lejana Rusia, con las variaciones de algunos ingredientes que acá no tenían. En toda casa no faltaba borsht (la sopa de verduras de remolacha y repollo), el shaslik (carne de cordero en pinchos a las brasas), los pepinos salados, el piroj (pastafrola dulce, de zapallo, ricota o repollo), Varieñiqui (empanadas de ricota hervidas y servidas con crema doble), y el kvaz una bebida elaborada a base de miel que, según dicen, “afloja las rodillas” .
La colonia tenía una estructura de funcionamiento de cooperativa decidida por Lubkov, todo los alimentos que se compraban o se recibían por parte de los pobladores de la zona eran puestos en el depósito común y racionalizados entre los pobladores de la nueva colonia. Lubkov dirigía la vida espiritual del pueblo, y también la vida económica, política, convocando la confianza que siempre le habían tenido.
En 1926 Lubkov regresa a Rusia junto con algunas familias sin saber con exactitud cuál fue su destino final, pero las anécdotas transcurren entre la cárcel y el fusilamiento del “líder espiritual”.
En un comienzo tanto hombres como mujeres trabajaban en la quinta y con los animales, pero las mujeres también tenían otras tareas, hacían crochet, bordaban, cocían; desde niñas aprendían -con un objetivo más lejano- el preparar su pridina, lo que sería su apronte nupcial. Los casamientos eran grandes fiestas que podían llegar a durar tres días, la celebración continuaba si el ánimo lo dictaba y también mientras hubiera aun comida y bebida.
En la actualidad el número de habitantes del pueblo ronda en las 2600 personas y ya desde 1914 se había solicitado una escuela y en 1958 se inauguró el Liceo popular de San Javier. En la actualidad, la actividad agrícola-ganadera sigue siendo su principal fuente económica, junto con las empresas citrícolas y forestales que se han convertido en importantes fuentes laborales. La apicultura es otro rubro característico de los colonos por la manera especial de  producir la miel que fue heredada de sus antepasados.
En cuanto al idioma ruso se conserva poco en San Javier, algunos los más ancianos aun lo hablan con sus familiares, aunque es el castellano el que predomina. Una de sus principales asociaciones es el Centro Cultural Máximo Gorki creado entre el año 1965, donde se realizan las fiestas siendo una de ellas por ejemplo, en la fecha de conmemoración de la fundación del pueblo brindando un almuerzo con comidas típicas, danzas tradicionales a cargo del grupo “Kalinka” y la música interpretada con la Balalaica un instrumento típicamente ruso.
Tal vez pocos uruguayos sepan de algunos de los aportes que los inmigrantes rusos hicieron al país, primero la introducción del girasol y más tarde la industria aceitera, y en segundo lugar la domesticación de las abejas en la zona. Pero fueron los años y los hechos de la dictadura los que hicieron que el pueblo tomara protagonismo, hoy en día al mencionar San Javier generalmente se lo asocia al nombre de Vladimir Roslik, médico que mataron casi al término de la dictadura cívico-militar.



PRESENTACIÓN DE LA COLONIA OFIR

En el departamento de Río Negro se encuentra otra comunidad de descendientes rusos, la Colonia Ofir, se encuentra a 14 kilómetros del pueblo de San Javier. Si bien ambos pueblo fueron fundados por descendientes de inmigrantes rusos,  colonia Ofir proviene de una región distinta a la de los primeros inmigrantes llegados en 1913 .
             Ofir fue fundada en 1966 por inmigrantes rusos pertenecientes a la religión ortodoxa conocida como “Starovieri” (creyentes en ritos antiguos) siendo uno de los elementos principales que los caracteriza y define como comunidad. Antes de llegar a Uruguay tuvieron un largo peregrinar por distintas partes del mundo dado que eran perseguidos por sus creencias religiosas. El origen de su religión se remonta al siglo XVI cuando se produjo una división en la iglesia ortodoxa rusa, imponiéndose cambios en los ritos que se practicaban, algunos clérigos que rechazaron estas modificaciones fueron perseguidos, por lo que debieron emigrar.
El principal destino de los “Starovieri” fue China (Manchuria y Alati) hasta 1958, donde nuevamente fueron perseguidos, y amparados por la ONU viajaron a América, llegando a Brasil al Estado de Paraná. Buscando nuevas y mejores posibilidades partieron nuevamente, ésta vez con diversos destinos: la Provincia de Río Negro en, Argentina, Canadá , Nueva York, Nueva Jersey, Alaska y Uruguay.
            La organización de la vida cotidiana en la colonia se basa en la religión, para ello poseen un calendario propio que difiere en 13 días con el calendario gregoriano.
El calendario rige distintos aspectos de la vida de la comunidad, con respecto a las comidas, está indicado lo que es permitido o no comer en determinados días, en lo referente a los nombres para sus hijos, estos corresponden con el nombre del santo del día de su bautismo.
           Concurren a la iglesia los sábados a la tarde y los domingos desde las cuatro de la mañana hasta las ocho de la noche, éste es su único día de descanso, es sagrado no pueden trabajar, la religión no se los permite. Las ceremonias consisten en cantos y lecturas de los textos sagrados -su Biblia- que están en eslavo antiguo, el pastor que las dirige es elegido por los hombres de la comunidad. En las casas cada habitación tiene un altar, con sus santos que decoran con cortinas bordadas.
El carácter endogámico es otro elemento a destacar, la unión matrimonial es entre integrantes de la misma religión, se tiene en cuenta el parentesco, es decir, que no sean parientes cercanos y para eso se relacionan con colonias en otras partes del mundo.
Cuando se casan la despedida de soltera dura quince días, las mujeres ayudan a la novia con los aprontes de los distintos trabajos-bordados característicos, que luego serán presentados en la fiesta ante los invitados. Los casamientos se realizan los domingos luego de rezar. Durante la ceremonia a la novia se le hacen dos trenzas diferenciando, de ésta manera, las mujeres que se han casado con las que aun son solteras, sin importar el hecho de estar casada o no la cabeza debe de estar cubierta con un pañuelo. La fiesta del casamiento dura tres días y la edad permitida para el matrimonio es a partir de los trece años hasta los sesenta y tres.
            Otro elemento característico de la colonia es el idioma, se habla predominantemente ruso, son muy pocos los que saben español. Esto se genera porque los niños no concurren a la escuela, desde pequeños se dedican a ayudan con las tareas del hogar y del campo, su socialización se enmarca en el ámbito de la comunidad y de la familia ligada a la reproducción de sus costumbres, la familia es vista como un valor en sí mismo, pilar fundamental de la colonia junto con la religión.
Sus rubros de actividad económica comprenden la agricultura y ganadería, cultivan papas, boniatos, maíz, trigo, etc., producen miel, crema de leche, crema agria, manteca, ricota, queso, milanesas de soja y pan casero principalmente para consumo propio pero también venden a otras localidades como Paysandú o Montevideo. En el verano hacen conservas de comidas las que utilizan en invierno, dentro de las cuales se encuentran salsas, dulces, pickles, vinagre casero entre otros. Por religión no está permitido comprar ni consumir productos fuera de la colonia .
 Una de sus principales fuentes de ingresos consiste en los bordados que las mujeres realizan, éstos se venden a otras comunidades Starovieri del resto del mundo y también en Montevideo. En lo que respecta a su vestimenta las mujeres confeccionan la ropa, consiste en una jumper larga, un cinto bordado y las mangas hasta las muñecas, la cabeza siempre cubierta ya que no se muestra el pelo. Los hombres visten pantalón, faja y camisa bordada, usan barba.
Esta comunidad no tiene acceso a los medios masivos de comunicación como ser la radio y la televisión, esto es así porque la religión que profesan no lo permite.
 Las casas de la colonia son de diferentes materiales, algunas de madera otras de ladrillos. Los baños están fuera de la casa, las calles son de tierra y no se ven a muchas personas caminando por el lugar porque se esconden de las visitantes. Los niños son más aventureros y juegan con eso de mostrarse y esconderse. No se permite tomar fotos de la colonia ni de ellos.


 
I) LUBKOV Y EL INICIO DE LA VIDA EN SAN JAVIER

El sentimiento de pertenencia a una comunidad se manifiesta social e individualmente mediante la identificación de  referentes y costumbres orientadas por valores culturalmente compartidos.  Uno de los protagonistas ineludibles como forjador de éste sentimiento de pertenencia en San Javier, es Basilio Lubkov fundador del pueblo. Sobresale en la mayoría de los relatos como un líder nato que rigió la vida de la colonia en sus primeros tiempos. Sin embargo, en algunas de las opiniones relevadas denotamos que  difieren en ciertos aspectos sobre la personalidad del mismo y el papel que jugó en la colonia.
Las diversas fuentes  consultadas, cuentan la historia de distintas maneras. Aquí se hará referencia tanto a los acuerdos, como a los puntos disímiles ya que no se considera a ninguna de ellas como LA historia a ser descrita, sino que lo que se busca  es desplegar el puzzle de interpretaciones posibles y atender con la misma seriedad a todas ellas. Basándonos en las palabras de Antonio Cornejo Polar, es necesario “subrayar, sobretodo, la naturaleza agudamente ideológica de las operaciones que fijan la imagen del pasado y diseñan la ruta que conduce, desde él, hasta el presente, nuestro presente. De alguna manera, esta es la tradición: corresponde a la historia, pero a una historia pasible de ser asumida como propia” (Verdeció, 1992:100). Por tanto la referencia a los hechos de este período histórico nos permite concebir las distintas visiones y conflictos que se descubren al conocer  a un personaje tan ambivalente  como Basilio Lubkov.
Lubkov fue el protector de las almas en San Javier, el guía espiritual y  líder de la religión que su pueblo profesaba (Nuevo Israel), lo logró gracias a su carisma y su don para movilizar  masas. Esto lo podemos fundamentar al ver que fue el forjador de la inmigración rusa en Uruguay, lo acompañaron 300 familias que confiaron sus ilusiones  y esperanzas de una vida mejor.
Los inmigrantes rusos de principio de siglo, se caracterizaron como una comunidad religiosa que llegó al país en busca de libertad de culto y buenas tierras para sembrar. Si bien esto es así, se desprende de las entrevistas que no todos aquellos que poblaron San Javier pertenecían a la religión del Nuevo Israel, “En realidad el grupo mas grande vino por religión, pero muchos  por el hecho de buscar un lugar diferente para vivir”(Javier).
En el transcurso de los años consecutivos continuó el flujo de inmigrantes a      San Javier, provenientes de otras regiones y por otros motivos. Algunos vinieron por el clima de conmoción política que se vivía en Rusia, ya que se advertían los primeros movimientos revolucionarios. Más allá de las razones que tuvieron para emigrar, lograron radicarse en el Uruguay y conformar una colectividad articulada entre sí. Los diversos orígenes no restan unidad al pueblo de San Javier.
La organización de la vida en la colonia giró en sus primeros tiempos en torno a la religión, ésta dictaba las normas de conducta a seguir para todos los que allí viviesen. Las celebraciones del culto en la Sabraña  consistían en reuniones donde se cantaban salmos que escribía Lubkov, éstos trataban  sobre la vida diaria y buscando una mejor convivencia entre los fieles. Al preguntarle a Mary  en que consistía la religión nos comentó: "La religión es el reino de Dios, está en la tierra, en cada persona, (...) todos los  individuos lo pueden sentir dentro suyo, del alma y elevar la plegaria en cualquier lugar, (...) todos nosotros lo entendemos así.” Al visitar la Sabraña en San Javier uno puede apreciar que no hay iconos religiosos, como ocurre por ejemplo, en las iglesias católicas donde se hallan imágenes de cristo en la cruz y de la virgen María entre otras. En las paredes del lugar encontramos fotos antiguas de todos lo fieles que han concurrido allí, de las celebraciones y  principalmente fotos de Lubkov. Según antiguos textos que existen en la Sabraña, Lubkov fue nombrado en Rusia conductor del Nuevo Israel con veintiún años de edad, desde entonces se destacaba su habilidad para convocar a  la agente y despertar adhesiones.
A través de los relatos podemos hacernos una idea de lo difícil que fue para los primeros colonos asentarse en éstas tierras. Emprender la construcción del pueblo desde cero no hubiese sido posible sin un alto grado de integración, forjada gracias a su práctica religiosa en la vida colectiva “ posibilitando mutuamente que se ayudaran, se alentaran y se estimularan en la adversidad”(Angel). Ésta integración les permitió, en un principio, hacer frente al medio que resulto potencialmente hostil, dadas las precarias condiciones de su asentamiento.. Muchos recuerdan con gratitud  al  Sr. Espalter  y su familia por la asistencia brindada en la obtención de tierras, y el préstamo de algunos caballos y arados para que los colonos pudieran trabajar los campos.
Esta comunidad trabajó muy duro para salir adelante, con mucho ingenio y aplicando las técnicas traídas desde la lejana Rusia. Tenían diferentes oficios, lo que les  permitió la creación de herramientas para el trabajo agrícola y la construcción del pueblo,“Vinieron de allá gente preparada de todos los oficios, en toda las cosas. (...) Porque allá en Rusia en el servicio militar, los preparaban en oficio”(Mary). Una técnica que se destaca es la producción artesanal de la miel desconocida en la zona hasta el momento . Como señala una de las entrevistadas: “Cuando vino el inmigrante ruso, la abeja existía en Uruguay, pero ellas estaban en el monte, silvestres, salvajes, entonces el inmigrante ruso las domesticó y las comenzó a explotar”(Ana).  Hasta nuestros días la miel en San Javier es uno de los talantes económicos para la subsistencia de la población.
La primer gran construcción fue un galpón de piedras con fines comunitarios, que hasta hoy día lo podemos apreciar en el pueblo. En aquel lugar se reunían para comer, y celebrar sus reuniones religiosas, también se juntaba todo lo que se producía, era conocido como la cooperativa. Operaba como un gran almacén que centralizaba la vida económica de San Javier. El régimen del comercio se basaba en el trueque, no con plata en la mano sino repartiéndose la mercadería para la subsistencia de los colonos entre cosecha y cosecha.
Como todo sistema de producción comunitaria éste tenía un regente, aquí volvemos a referirnos a Lubkov quién además de ser el guía espiritual de la Nueva Israel, era el administrador de la vida económica. Los colonos trabajaban bajo su supervisión, se organizaban en grupos de cinco personas. Por la mañana se les asignaba una tarea a cumplir y trabajaban por el bienestar general. Todos en la colonia tenían su función, hasta lo mas pequeños ayudaban en el progreso de la comunidad, así lo muestra el relato de Mary: “trabajaban los chicos, traían palos, las mujeres amarraban, los hombres araban, adiestraban bueyes, todos esos trabajos. (...) Después a plantar verdura y a vender por las estancias, y a  educar a la gente en la campaña.”
En lo que se refiere a las manifestaciones culturales, la mayoría de los relatos concuerdan en que eran acotadas a las celebraciones de la Sabraña los días domingo, donde se expresaban a pleno los bailes y la música rusa. Sin embargo la guitarra y el acordeón eran prohibidos. En un encuentro informal con una descendiente rusa nacida en San Javier, nos narró una anécdota sobre la vida en esa época, al parecer su hermano se escapaba junto con otros jóvenes para reunirse en el medio del campo a escuchar y bailar tango, que por ese entonces no estaba permitido. En una carta autobiográfica escrita por Vasili Gorlo, descendiente de rusos, nacido en San Javier y que actualmente reside en Australia, nos encontramos con una visión crítica sobre Lubkov y como se vivía en la colonia bajo su gobierno. En lo que atañe a las posibilidades de expresión cultural, él escribe: “Lubkov no permitía ninguna expresión de alegría en la colonia, a excepción de las reuniones de los domingos con los sermones de los “padres espirituales”, y las aburridas canciones escritas por él.”  Catia, biznieta de Lubkov, posee unos recuerdos mas amenos, según nos cuenta: “ se cantaban las cosas que ellos mismos componían. Hay una canción que la hizo Basilio Lubkov cuando muere la segunda señora de él, Natalia Gregoria, que se llama  pajarito mío, él la escribe después de su muerte y mi madre la cantaba siempre mientras cocinaba.”
Haciendo hincapié en la descripción que los distintos relatos hacen de la figura de Lubkov, podemos ver que su poder en la colonia era formidable, posiblemente como resultado de la influencia que la religión tenía en todos lo ámbitos de la vida por aquel entonces.


Lubkovistas y disidentes: de súbditos a ciudadanos

El tiempo pasaba y el carácter abierto de la comunidad permitió que muchos jóvenes contrajeran matrimonio con gente del lugar, facilitando el aprendizaje del idioma español y las costumbres autóctonas. Los hijos y nietos de los primeros pobladores nacidos en suelo uruguayo, crecían “en total ateismo, con los mismos derechos que los ciudadanos de este país”(Vasili Gorlo). Las nuevas generaciones fueron tomando una distancia mayor con respecto a los hábitos religiosos y la forma de vida propuesta. Asomó entonces una nueva manera de mirar el mundo, en donde las viejas reglas carecían de la legitimidad de antaño.
Las tensiones dentro de la colectividad comenzaron a sucederse. Las discrepancias referían a la organización de la colonia y en particular a la conducción que ejercía Lubkov sobre la misma. Surgió así un grupo de colonos disidentes que buscaba  retirar al “papa espiritual” de la tutela económica y legal que efectuaba sobre ellos.
Al abordar éste controvertido punto de la historia de San Javier, no podemos dejar de mencionar nuestras principales fuentes: la carta de Vasili Gorlo y las crónicas de Solotariov publicadas en el diario  “El Litoral” de Fray Bentos, en el año 1963. Solotariov fue uno de los primeros inmigrantes rusos llegados al Uruguay en 1913. Fiel discípulo de Lubkov en los comienzos, descubrió con el tiempo, que éste no era sólo un hombre lúcido, sino también muy audaz.
La controversia por los réditos de las actividades económicas fue uno de los principales motivos de discordia. Al parecer el dinero que enviaban los parientes de Rusia llegaba a nombre de Lubkov, quien lo gestionaba al igual que con cualquier venta o compra que se realizara. Los súbditos desconocían los manejos que se hacían con todos sus bienes, confiaban en el “padre espiritual”. Según Vasili Gorlo “no era limpio” con las gestiones administrativas, se aprovechaba del desconocimiento del idioma español que tenían los colonos, infundiendo el miedo a ser expulsado de la comunidad “hacia lo desconocido, más allá del alambre, como decían.”
         Asimismo existían razones políticas que enfrentaban a lubkovistas y disidentes. La revolución rusa de 1917 ocasionó que el pueblo dividiera aguas en torno al tema, agravando aún más la situación. Aquellos que estaban de acuerdo con la revolución y la derrota del Zar, fueron llamados “maximalistas”, formando una abierta oposición al “reinado” de Lubkov. Éstos se vieron amenazados por los allegados y beneficiarios de Lubkov (lubkovistas) como relata Solotariov en sus crónicas: “alguno me detuvo y me dijo: no le van  hacer nada a nuestro papa Lubkov, él tiene muchos amigos en el gobierno y Dios esta con él”.
Los que expresaban su desconfianza eran presionados para retirarse del culto, como ocurrió con el padre y el abuelo de Gorlo entre otros “hermanos”. El cumplimiento de las reglas impuestas era estrictamente controlado por los “perros del señor”, que era la guardia personal  de Lubkov. Cualquier trasgresión de las mismas podía provocar la expulsión del infractor y su familia, a menos que se mostrara de rodillas ante el “papa”, se echara al suelo con las manos en la cabeza y le pidiera perdón. Algunas familias abrumadas por la situación partieron de la colonia hacia otras tierras, especialmente a la capital del país, donde se ubicaron en el barrio del cerro empleándose en los frigoríficos, tal fue el caso de la familia de Vasili Gorlo.
Los disidentes no se quedaron de brazos cruzados ante lo que entendían un abuso de la autoridad desplegada por Lubkov. Enviaron delegaciones a Montevideo para entrevistarse con los parlamentarios y exponer sus denuncias,. así también lo hicieron en los diarios, con la esperanza de destituir al líder de la administración de la colonia. Sus esfuerzos dieron fruto, al poco al poco tiempo se designo una comisión parlamentaria que tenia el poder de investigar y hablar con cada colono de San Javier, era el año 1924. Pasaron cuatro días en la colonia, entrevistándose con todos los colonos, incluyendo a Lubkov con quien pasaron tres horas y media hablando. Para uno de los integrantes de la comisión, estaba todo mas que claro, Lubkov había hecho una gran estafa y  merecía ir a la cárcel. Pero la resolución final demoro mucho tiempo, la comisión parlamentaria tardo varios meses en pedir que Lubkov entregara todos los bienes y la administración de la colonia.
Al ver que las cosas no seguirían como hasta entonces, Lubkov decidió regresar a Rusia por invitación de su país. Para ello vendió la mayor cantidad de bienes que pudo para obtener plata e irse, era el año 1926. En la visión de Gorlo, “Lubkov y su tesorero Zabelin hipotecaron en el Banco Hipotecario toda la tierra de San Javier, la que para esa época era propiedad de los colonos.” La “herencia” del “papa espiritual” retrasó el desarrollo de la colonia en los años que siguieron, tuvieron que hacer frente a las deudas entregando parte de sus cosechas como forma de pago a los acreedores. “La promesa de tierra  por el gobierno hubo que buscarla por si solos, por sus medios. El “caudillo” Lubkov resultó ser un hombre falto de honor”.
En el transcurso de nuestra investigación fuimos descubriendo que  ésta visión de la historia de San Javier parecía velada por un manto de silencio por el hecho de que muchas de las entrevistas restaron importancia a los disidentes. Es poco lo que se sabe acerca de ellos, Gorlo expresa que es justamente ésta una de las razones que lo motivo a escribir: “Algún día, nuestros recuerdos puedan servir para contar la historia de nuestra inmigración rusa en el Uruguay, para que generaciones futuras sepan la verdad”. La verdad que refiere es “su verdad”, una pieza más del puzzle de interpretaciones posibles que existen sobre éste  período.
Lo que subsiste en la memoria de los Sanjavierinos en sí, es una clara preeminencia  de una visión que hermana e integra, presenta a Lubkov como el “papa espiritual”. Él siempre buscó el bienestar de su pueblo, con una legitimidad incuestionada, tanto en sus logros como en su legado. Esto se refleja en los pobladores mas jóvenes de San Javier, ellos nos cuentan que en las historias narradas por sus mayores, algunos presentan a Lubkov como el gran líder que los trajo, “lo mejor de lo mejor”, mientras que para otros no era tan así, era un hombre como cualquier otro, común y corriente. Uno de los jóvenes concluye: “como toda persona que le dan el poder de todo, tenía sus idas y vueltas”(Javier) . Quizás sea la distancia con los hechos la que les brinda una óptica mas reconciliadora. El no haber sido partícipes directos de ésa realidad los lleva a tener criterios distintos, los tiempos cambian, y las historias varían al ser contadas de generación en generación, evidenciando el carácter flexible e intersubjetivo que posee toda construcción social de la identidad.

 
II) COLONIA OFIR Y SAN JAVIER: dos estrategias de inserción

En esta sección se tratarán dos tipos de integración en la sociedad uruguaya para las dos colonias de inmigrantes rusos que hemos estudiado, San Javier y Offir.
     Los procesos de inmigración conllevan distintos tipos de contactos culturales con la  sociedad receptora. En el presente el Uruguay no es un país receptor de grandes volúmenes de inmigrantes, si lo fue en el pasado. Por lo tanto, a partir de los años setenta surge un mayor interés por revisar las transformaciones culturales que desencadenó este fenómeno desde el ámbito académico. En este aspecto, Mandressi nos ofrece la descripción de dos procesos que se producen en estos encuentros culturales para el caso de la sociedad uruguaya, denominados transculturación y diferenciación.
La  transculturación implica la pérdida parcial de una cultura anterior original y la creación consiguiente de nuevos rasgos como producto del contacto con la cultura receptora, necesitándose  para su consolidación de varias generaciones. Este nuevo fenómeno adquirirá algo de las dos culturas que se encuentran, pero también será distinta a cada una de ellas. El autor distingue como ejemplo clarificador de este proceso el tango, considerado uno de los objetos culturales más enlazados al reconocimiento de una especificad ríoplantese. Si bien sus técnicas corporales y vocales poseen diferentes orígenes, “puede de alguna manera ser visto como la cocina intercultural donde se prepararon muchos de los principales platos que la sociedad uruguaya ha servido durante décadas”(1993:12).
Por otro lado, describe el proceso de “diferenciación” que consiste en la intención de conservar una identidad diferenciada reproduciendo los rasgos culturales del país de origen. Para ello, la comunidad intenta mantenerse lo mas apartados posible de la sociedad en la que se asientan. Esta actitud puede resultar ilusoria, es inevitable el contacto con la cultura receptora y la consiguiente interacción entre ambas.
A partir de estas  descripciones, consideramos que en la colonia de San Javier lo que sucede es un proceso de transculturación. Es decir, que ciertos rasgos de la cultura de procedencia se han ido perdiendo “parcialmente” mediante el contacto con la sociedad Uruguaya, y como consecuencia surge un nuevo fenómeno que toma elementos de ambas culturas, otorgándole una especificidad particular y original propia. Es a través de la definición que realizan de sí mismos como  “uruguayos  rusos” que la colonia se identifica reflejando una doble identidad.
La situación de la colonia Ofir se presenta bastante alejada de la anterior, siendo su característica primordial la “diferenciación cultural”. Dicha diferenciación se plasma, como hemos señalado, en su intento por mantenerse apartados con el fin de conservar lo que consideran su identidad original, definida como “rusos, rusos”. Esta imagen  es construida desde el interior de la colonia, pero también desde el pueblo vecino de San Javier,  “si van a visitar la colonia, hay que pedir permiso (...) ellos si son rusos, rusos. (...) El pueblo los conoce por los barbudos. La gente los critica pero son macanudos”(Mijain).
A continuación nos focalizaremos para la descripción de estas dos identidades, en los  elementos simbólico y materiales de ambas. Por elementos simbólicos y materiales se entiende el conjunto de producciones colectivas que conforman toda cultura y que son susceptibles de modificaciones. En el primer caso nos referimos a lo  intangible, ideas, valores, el idioma, mientras que en el segundo, indumentaria, comidas, etc. Dentro de la diversas culturas de inmigrantes, existe un patrón cultural que se expresa en estos elementos trasmitidos de generación en generación. Podemos decir que constituyen  el universo simbólico mediante el cual las personas interpretan el mundo.
Para el caso de San Javier los elemento materiales de esta doble identidad se expresan en el primer molino, la primer aceitera, la casa de el fundador del pueblo, la cooperativa, las matryoshka , estos conviven entremezclados con el comité político, la sucursal del BROU, el juzgado, las banderas nacionales, la escuela. Cada uno de éstos refiere tanto al legado ruso como a la identidad nacional.
Las tradiciones culinarias que se han logrado mantener, asumieron distintas transformaciones como resultado del contacto con el nuevo entorno, pasaron de ser algo únicamente familiar, para convertirse en productos de carácter general que se comercializan dentro del pueblo, pero también hacia el afuera. Una de las entrevistadas nos contaba que el piroj (una de las comidas típicas), ya casi no se cocina en los hogares, sino que generalmente se compra en los comercios de la zona.
Con respecto a los elementos simbólico  las danzas ofrecen un ejemplo en este aspecto, en el pasado eran exclusivas de los descendientes de inmigrantes rusos y hoy se han convertido en una actividad que abarca a toda la población, independientemente de su origen, “después de casi 10 años bailando es algo que sentís, no tiene que ver con si sos ruso o no, hay un compañero que no tiene descendencia y hace 20 años que baila” (Fernando). Otro de los aspectos de esta transformación, se observa en el idioma que también es un componente esencial de la identidad. El aprendizaje del español fue inevitable debido al contacto con la sociedad uruguaya, convirtiéndose poco a poco en una mezcla de ruso con español. La siguiente cita nos rebela lo anterior: “ en mi casa mi padre y mi madre entienden ruso pero no lo hablan porque en la casa mis abuelos hablaban una mezcla de ruso con español”(Javier).
Tanto las danzas, como las comidas y el idioma, fueron resignificados por la transmisión intergeneracional, siendo los emblemas principales que articulan en esta doble identidad aquello que se identifica con lo ruso. El festejo de la fundación del pueblo en el centro cultural Máximo Gorki, es el espacio donde se presentan los elementos mencionados a ese “otro” pero además se reafirma entre ellos mismos.

En colonia Ofir, el legado cultural entre estas personas, se funda en bases religiosas y es parte del actuar en la vida cotidiana.
Para traducir esta identidad de “rusos rusos”que ya hemos mencionado,  nos referiremos nuevamente a los elementos simbólicos y materiales que la expresan. El uso de las vestimenta típica como parte de la vida cotidiana, tiene su base en la tradición religiosa y es un símbolo primordial de esta identidad “rusa” distintiva. Una de las entrevistadas en relación a lo que su imagen despierta, señala lo siguiente: “Cuando la gente no esta acostumbrada le puede parecer mal, pero cada cual puede vestir como quiera, nosotros vestimos por tradición y por religión. Yo donde voy, no tengo ni pantalón, ni pollera corta, yo siempre estoy vistiendo igual”(Uliana).
El idioma entre los integrantes continúa siendo el ruso y es trasmitido de generación en generación. Cabe destacar que su mantenimiento constituye una parte esencial en esta diferenciación, empero existen momentos como en la venta de sus productos que utilizan el español.
Tanto la transculturación en San Javier como la diferenciación en Ofir, pueden entenderse en este aspecto como el resultado de la presencia de distintas formas de integración en la vida cotidiana en la sociedad uruguaya. Para esto resulta útil hacer referencia a Durkheim en relación a los tipos de solidaridad que él plantea, denominadas orgánica y mecánica. Por solidaridad orgánica se entiende la integración de los individuos en una sociedad por sus diferencias, producto del aumento de las distintas funciones en las sociedades complejas, mientras que en las sociedades más tradicionales  prima la solidaridad mecánica, que responde a una integración de los individuos por sus semejanzas, es decir por esas mismas formas de “ser, pensar y sentir.”
En este sentido, San Javier muestra un mayor desarrollo de solidaridad orgánica, con mayor división de funciones y tendencia a la adaptación. Actualmente las personas realizan diferentes actividades, poseen distintas creencias y mantienen una abierta relación con el resto de la sociedad. En los inicios de la vida en la colonia, el trabajo era colectivo entre los descendientes. La religión “Nuevo Israel” integraba a las personas mediante el conjunto de creencias comunes. Hoy en día ha perdido adhesión, siendo practicada  por  pocas personas principalmente mayores
Estos hechos como la desintegración de la religión, el aumento de las actividades y funciones sociales en la vida cotidiana, son claves para entender el pasaje de San Javier a un tipo de integración que responde al desarrollo de las distintas individualidades, dando origen a una colectividad que, como hemos señalado aún conserva aspectos transformados de la cultura rusa en una suerte de doble identidad.
Oto acontecimiento que no se debe pasar por  alto, es la unión matrimonial con aquellos que llaman “criollos”, término que se refiere al hecho de no ser descendientes y por lo tanto no llevar apellido ruso. Los integrantes de la colonia advierten en este proceso uno de los factores de la mezcla.

Por otro lado, colonia Ofir responde a un tipo de solidaridad mecánica basada en una organización mas tradicional. Las personas realizan el mismo trabajo, responden a las mismas tradiciones, reglas, reguladas desde la religión ortodoxa Starovieri.
Esta religión es trasmitida por varias generaciones,  provee el universo simbólico mediante el cual las personas de la colonia interpretan el mundo, “la religión tenemos ortodoxa, religión antigua que dejó Jesucristo, creer y respetar, así que nosotros hasta hoy en día respetamos, tenemos calendarios y libros que dejaron apóstoles para seguir, tratamos de mantener todavía esta religión”(Uliana).
El trabajo consiste en la realización de las mismas todos los día se trabaja sin parar exceptuando el domingo que es considerado sagrado para los descendientes. Existe una mínima división que responde a cuestiones de género, siendo las mujeres las que además de trabajar en el campo como los hombres, limpian y cocinan desde que son niñas. La adquisición de alguna actividad especializada individual no es permitida, una de las entrevistadas lo plantea de la siguiente manera: “a mi me gusta trabajar para mi sola pero no puedo, tengo que trabajar en el campo”. Esta regla funciona como parte de la asociación grupal que comienza en no mandar los niños a la escuela.
Las generaciones mas jóvenes se han visto permeadas por el mundo exterior, pero cuando se les pregunta por su futuro ellos se proyectan reproduciendo los mismos valores, tener una familia, trabajar en el campo y continuar la creencia religiosa. Las actividades que realizan los jóvenes en conjunto, no se relacionan con ninguna actividad recreativa que implique consumos actuales como la televisión, los bailes, etc.
La creación de la familia en edades tempranas es un punto que refuerza el mantenimiento de la integración al interior de la colonia. No se permite la unión matrimonial  entre familiares cercanos, por lo tanto deben recurrir a otras colonias Starovieri que se encuentran en el resto del mundo para buscar pareja y así formar la familia, fortaleciendo de esta manera los lazos entre las distintas  colonias.
 El valor fundamental que tiene la religión, la familia, al trabajo, son dimensiones que denotan esta organización tradicional y actúan como elemento de integración.
   
 
III)    LOS AÑOS DE LOS GIRASOLES GRISES

El siguiente aspecto de nuestro trabajo fue surgiendo silenciosamente desde el comienzo de nuestra investigación. En un primer acercamiento para conocer la historia de los inmigrantes rusos llegados al Uruguay, fuimos encontrándonos con varios relatos de cómo fue su llegada, en qué año, por qué motivos se radicaron en esas tierras que ahora llevan el nombre de San Javier. Así nos encontramos con algo que es imposible desconocer al interiorizarnos en su historia, pero en su historia mas reciente; estamos hablando del  nombre de Vladimir Roslik, médico que vivía y trabajaba en el pueblo, muerto por las torturas sufridas durante su detención por parte de sus represores en 1984, paradojalmente casi al termino de la dictadura militar.
Luego de la realización de varias entrevistas a los pobladores de San Javier, desde los mas jóvenes hasta los mas ancianos, uno puede percibir que la dictadura fue un momento que marco al pueblo. Todas las historias relatadas se detienen en esa época haciendo un paréntesis, siendo imposible de separar  éste acontecimiento del nombre de Vladimir Roslik.
Ante esto podemos plantear distintos aspectos que rodean a este hecho. Si bien la dictadura sobrevino en todo el territorio nacional, a varios niveles de intensidad, colándose por los distintos pueblos y ciudades del país, podemos decir que lo ocurrido en San Javier generó que éste saliera del “anonimato”.  A razón de estos sucesos parte de la población uruguaya comienza a saber de la existencia de una comunidad de inmigrantes rusos llegados a comienzos del siglo XX.  Así la dictadura y en particular la trágica muerte de Vladimir Roslik y sus repercusiones, generó que San Javier pasara a estar más integrado al Uruguay, desde la memoria colectiva de las personas del país, influenciada por los eventos de esa época .
Tras este desgraciado episodio y gracias al esfuerzo de su esposa, Mary Zabalkin, por saber la verdad, se dan una serie de hechos relevantes. Por un lado se comienza a hablar públicamente a través de los medios de comunicación sobre las torturas y muertes cometidas por la dictadura, dejan de ser meras especulaciones o simples rumores y pasan a ser discusiones en toda la sociedad. Por otra parte mostró que aunque faltando siete meses para las elecciones nacionales “la dictadura aun podía torturar y matar, pero ya le resultaba imposible mantener el secreto o silenciar a los enterados”(Caetano y Rila,1996:57).
Otra mirada es con una perspectiva hacia el interior de San Javier, conocer desde lo subjetivo como sintieron, como lo vivieron o sufrieron, cuales son sus recuerdos de esa época, si se podría decir que el ser descendientes  de inmigrantes rusos tuvo que ver con lo sucedido en el pueblo. Vinculado con éste aspecto, ver si la dictadura influyó o no en la perdida de algunos rasgos de la cultura rusa, o solo podemos hablar que ella fue un catalizador de un proceso que de a poco se estaba generando. Algo imposible de separar de este tema es como sintieron y vivieron la muerte de Vladimir Roslik.

Influencia del régimen militar sobre las expresiones culturales

Los procesos dictatoriales surgieron en varios países de América latina luego de una prolongada crisis de un modelo de país. Dada la liberalización económica, con el surgimiento de los movimientos armados, la creciente apatía, desprestigio y la falta de respuesta de la clase política que había perdido todo vínculo entre gobierno y ciudadanía, fueron una sumatoria de hechos que desencadenaron en el golpe de estado de junio de 1973. En este contexto -incluso antes de 1972- se dio lugar a la intervención y acercamiento a la arena política de las FF.AA, las que luego de su triunfo sobre la guerrilla, tomaron una valorización sobre los aspectos esenciales de la vida política.
Los militares fueron estableciendo su propia autonomía y centralización del poder, aunque ya existía desde el período “democrático” un fuerte cuestionamiento a las libertades individuales, se estableció la sistematización de los mecanismos de censura, de detenciones arbitrarias, proscripción de partidos políticos, deportaciones, exilios, torturas y muertes. Todos ellos, como mecanismos de disciplinamiento colectivo basado en la ideología del miedo, la intimidación, y la aplicación de un terrorismo de Estado.
 “Son años oscuros en la historia de San Javier,  los veo como si fueran una cortina entremedio. Capaz que uno buscó la manera de borrarlos”(Javier). Pero borrar lo sucedido no fue la salida para sanar las heridas y el recuerdo de aquellos años siguen vivos en los relatos de todos. “En el pueblo se generó mucha desconfianza porque tenías que andar cuidándote de con quien hablabas, no estaba eso que ahora tu ves de que todos nos saludamos, eso se había perdido, fue espantoso.”(Ana)
El pueblo estaba “cercado”, la salida y la entrada se encontraba vigilada por militares que pedían los documentos y preguntaban hacía donde se dirigían, se controlaba todo movimiento  y el miedo estaba a flor de piel, “no sabías si de noche te venían a buscar y te llevaban”(Catia). Todo en cuanto con Rusia o evidenciar vínculos y características de costumbres rusas significaba un riesgo, una “excusa” para que los militares los llevaran para “averiguaciones”.
Esta percepción que tienen muchos de los habitantes del pueblo, se fundamenta con la base ideológica impuesta durante el régimen dictatorial, que se puede evidenciar durante los procesos de diálogos en el Parque Hotel en 1983 a través de una respuesta del entonces General Medina al doctor Tarigo, donde demuestra la postura que el ser ruso es ser comunista. El General plantea que debían ser “combatidos” con nuevos métodos ya que “no es únicamente a la luz de la subversión que se toman estas Medidas, sino a la luz de los acontecimientos que están ocurriendo en todo el mundo y a la aparición de un poder, como el ruso, que es el que alimenta los distintos focos [...]. Toda esa gente esta alimentada de la misma fuente. Todos son, diría yo, astillas del mismo palo. Entonces [...] no se las puede enfrentar con procedimientos antiguos [...]. Si en el Uruguay no hay subversión es porque no le interesa al comunismo internacional y porque no encuentran oportuno enfrentar a un gobierno que tiene manos libres para combatirla” (Caetano y Alfaro,1995:285).
De lo anterior podemos tomar dos reflexiones, una en donde muestra al comunismo como una amenaza internacional y que el gobierno -militar-, tenía la libertad de hacer uso de los métodos que les resultara más apropiados para combatirla, pero al mismo tiempo hace una negación-afirmación, de la falta de interés del comunismo en este país y de la no existencia de subversión.

En el comienzo de este apartado nos planteábamos ver en que medida la dictadura influyo o no en la  disminución de las expresiones culturales rusas, como son las danzas, la comida, la música, el idioma etc.
Para ellos debemos tomar algunos aspectos característicos de los regímenes militares. Los procesos autoproclamado “cívico-militar”, no contaban con el apoyo de la mayoría de la sociedad por lo cual debieron lograr establecer para su sustento nuevos mecanismos de legitimación, aunque éstos fueran de forma no aprobatoria. Por consiguiente debieron establecerse controles sobre las bases sociales y entre ellas la propia cultura, en donde “[...] el nuevo poder necesitaba eliminar todo cuestionamiento, no solamente el político inmediato (como podían plantearlo los partidos y dirigentes políticos) sino en nivel de la producción de culturas [...]” (Butazzoni,1990:72), como la música, el arte, lo literario, etc; toda expresión cultural por fuera de lo establecidos por el régimen era subversivo, el expresarse o proclamarse era plausible de recibir represalias.
En algún aspecto podemos decir que el “[...] desmantelamiento fue en lo coyuntural bastante efectivo, y perjudico por igual a sectores diversos de la cultura artística, la comunicación, la investigación científica, etc.” (Butazzoni,1990:72).  Así el régimen creyó poder lograr el control de la base social a través del control de la cultura  ya que “... la cultura es portadora de un amplio potencial movilizador, creadora y recreadora del imaginario social y por ello abierto siempre a la utopía, hacia la construcción de lo posible [...]” (Zelman,1990:167), razones suficientes para que los militares buscaran toda limitación y censura ante cualquier tipo de expresión que no estuviese dentro de los cánones permitidos y de su propia concepción de lo que era cultura.
         Partiendo de estas dimensiones generales, nos avocaremos a la particularidad de nuestro caso de investigación y en lo que se refiere a esta “política” de ataque a lo cultural, San Javier no quedó exento.
El Centro Cultural Máximo Gorki  es desde 1965 -luego de pasar por distintas transiciones y nombres-, el espacio donde el pueblo recrea sus tradiciones, heredadas de sus antepasados que llegaron de distintas regiones de Rusia. En este ámbito  se puede escuchar la música típica con su instrumento tradicional la Balalaica, disfrutar los bailes representados por el grupo Kalinka que se realizan principalmente en el día de festejo de la fundación del pueblo.
En el período de la dictadura este centro fue cerrado. Pero antes de eso, sufrió destrozos, todos los libros y revistas que se encontraban dentro fueron quemados, muchos de ellos habían sido traídos en las propias manos de los primeros inmigrantes que llegaron al país en 1913, Catia nos contaba: “en el Máximo Gorki, el desastre que hicieron, ¡quemaron toda la biblioteca!, ¡todo, todo!. Yo desde mi casa lo veía...”. Lo mismo sucedió con los vestidos del grupo de baile Kalinka y las armas de utilería que se usaban para las danza, fueron llevadas como supuestas pruebas de que en el pueblo se guardaban armas enviadas por la revolución desde Rusia.
 También las paredes que daban marco al escenario del centro fueron picadas, al preguntarle que era lo que estaba pintado en las paredes Ana nos respondió, “en uno de los lados del escenario tenías a una madre con un hijo en brazos, en la otra pared había una pintura que era un campo con una cabaña y animales, y ahí abajo del escenario estaban las caras del teatro, esa que es una triste y otra sonriente”. Cuando una cultura es desvalorizada, suprimida  y coaccionada  se logra debilitar toda identidad colectiva,  reduciendo los espacios que son ámbitos de expresión, de representación artística, los cuales agregan valor y fortalecen la identidad de los miembros de una comunidad. Con el cierre y casi destrucción del centro cultural Máximo Gorki, la dictadura logró “vulnerar el espacio donde la colectividad reivindicaba sus rasgos culturales”  (Udaquiola,1996:69).

En lo que refiere al idioma ruso constatamos en la investigación que su pérdida se venía generando desde muchos antes, relacionado con la asimilación de los inmigrantes con la población uruguaya, por el intercambio entre culturas en donde aprender el idioma español era un factor necesario para integrarse y relacionarse en el nuevo país
Asimismo podemos vincular ese mermar del idioma ruso relacionándolo con lo que estaba aconteciendo en los comienzos del siglo XX, donde el interés era construir un país homogéneo, en ese entonces por José Batlle y Ordóñez a través de la escuela, gratuita, laica y obligatoria, tal como nos planteaba una de las entrevistadas, “entré  con seis años recién cumplidos a la escuela de San Javier, no sabía una palabra  de castellano, yo hablaba, leía y escribía solamente en ruso, porque en mi casa se hablaba solo en ruso por eso aprendí. En la escuela éramos muchos, estábamos todos entreverados, habían rusos y también tenías criollos natos...”(Catia).
En concreto, en lo que se refiere al hablar el idioma ruso en San Javier, podemos decir que la represión sufrida en los años de la dictadura, no fue el factor principal de esta pérdida pero como podremos ver si tuvo su influencia.  En este sentido, una característica de los gobiernos autoritarios es la reivindicación de los aspectos nacionales, volver a las tradiciones. La campaña que crearon mostraba la importancia de la “pureza del idioma”, en la cual se planteaba que todos debían  hablar el idioma español correctamente. Para ello se genera una abrumadora propaganda televisiva, radial y en la prensa escrita donde se resaltaba este rasgo que todo “buen ciudadano” debía tener.
Aunque esta “imposición” del idioma se venía gestando desde la Reforma Vareliana, en esta época se torna una actividad políticamente activa sobre la sociedad, donde por parte de los mandos militares el hablar correctamente el español significaba ser buenos “orientales”. Esta lógica trascendió entre los Sanjavierinos, produciendo una censura en el idioma ruso. Algunos de los entrevistados nos planteaban que creían que sus padres durante la dictadura “por protección no nos enseñaron ruso (...) fue una forma de cuidarnos”, dado que el idioma es un aspecto muy significativo y representativo del ser ruso y en esta época, “ ser descendiente de rusos era delito y bueno cuanto menos ruso parecieras mejor”(Javier).
El terror infundido en esta época permitió que los aspectos culturales, danzas, idioma, música se adormeciera por varios años. Luego de llegada la democracia se reabrió el centro Cultural Máximo Gorki, el miedo fue muy difícil de superar, no fue fácil para el pueblo recobrar la confianza que se había perdido en todos esos años grises. Volver a concurrir al centro y animarse a llevar a sus hijos a bailar dentro del grupo Kalinka, fue un proceso que les implico mucho tiempo y dedicación para poder alcanzar lo que es hoy, un gran orgullo y una felicidad enorme, el reivindicar, revivir su cultura con cada baile, música y comida.

La pérdida del “anonimato” en San Javier

Otro aspecto que queremos destacar de la influencia de la dictadura en el pueblo, es evidenciar de que manera este hecho nacional, la dictadura, generó en una parte del país -San Javier-, un protagonismo tal que lo llevó a salir del “anonimato”, pasando así a estar en boca de muchas personas, que ahora conocen al pueblo, como el de los descendientes de inmigrantes rusos y por el “caso Roslik”.
En este aspecto pensamos mostrar en que nivel se hacia referencia a lo ocurrido con Roslik en algunos medios de comunicación, en esa época, particularmente prensa escrita, lo cual consideramos que fue un factor importante para que el resto del país tomara conocimiento de lo que ocurría en San Javier.
        Uno de los medios de prensa escrita que comenzó con el “develamiento” de lo que estaba ocurriendo fue el semanario “Jaque”, “será el primer semanario que emprenderá una fuerte campaña de denuncia del terror estatal a través del caso del Dr. Roslik.” (Perelli,1986:.75). Perelli plantea también que “la cobertura que hace “Jaque” del caso Roslik es la única existente, muchos de los restantes semanarios de izquierda también lo hicieron, pero lo sustancial es que fue en “Jaque” donde salieron a la luz pública los elementos probatorios que permitieron después incriminar al personal militar responsable” (Perelli,1986:75).
El 28 de abril de 1984 el semanario “Jaque” a solo 10 días de la muerte de Roslik, tiene como título principal de la portada en mayúscula: “Oremos por el alma de Vladimir Roslik que murió asesinado”, ésta oración fue dicha por un sacerdote sanducero durante una misa.
En la tapa del semanario “Aquí” está la foto de Vladimir Roslik con su hijo en brazos y la frase que dijo su esposa: “Voy a salir a buscar la verdad cueste lo que cueste” (Udaquiola, 1996:95). En “Convicción” su tapa decía “La viuda de Roslik dice su verdad” y en la contratapa del semanario “Opinar” “Luis Hierro López señaló que el caso Roslik presenta varias incógnitas que debían revelarse” (Udaquiola,1996:96).
Una de nuestras entrevistada nos contaba: “en esa madrugada avisan que había muerto Roslik de un paro cardiorrespiratorio. Una sobrina de él que trabajaba en la radio cx30 con Germán Araujo,  estaba acá en San Javier e hizo la denuncia por teléfono a la radio y se movilizo todo. El sindicato médico de Paysandú se pone en contacto con la viuda y le dicen  tráelo para Paysandú que le vamos a hacer otra autopsia. Le hacen otra autopsia en Paysandú y declaran que tenía el hígado roto, el vaso roto, liquido en los pulmones y a partir de ahí, fue como un parate, él fue un mártir”(Andrea).

Roslik no solo un nombre toda una historia en San Javier

           Este capítulo de la historia de San Javier provoca mucha emoción entre los pobladores a los que hemos entrevistado. La figura de Roslik es una parte inseparable de la memoria de los sanjavierinos, no sólo por su trágica muerte sino por lo que  él significa.
El doctor Vladimir Roslik, Valodia, como le decían sus amigos y familiares vivió toda su vida en San Javier. Su deseo mayor era poder estudiar medicina, interés que fue creando en sus años mas jóvenes. Logró una beca para estudiar en la Universidad Patricio Lumumba, construida con el fin de albergar a jóvenes estudiantes del Tercer Mundo en  Moscú, algunos dicen “fue el gran pecado de su vida”  ya que entienden que esto pudo haber sido una de las causas de su detención.
Se recibió, regresó al Uruguay, revalidó su título y volvió a San Javier para ejercer allí. Era el doctor del pueblo con todas las letras, una persona con mucha paciencia que sabía escuchar y no se quedaba sólo con las dolencias físicas sino que iba mas allá.  Muchas de las consultas médicas eran en la calle mientras se hacían los mandados o se cargaba nafta. Siempre estaba a la orden, no había horarios y ante cualquier cosa era el primero en intervenir ya que el centro de salud más cercano era en Paysandú. Javier nos contaba:“Roslik fue mi doctor, yo nací gracias a él, porque tenía el cordón envuelto en mi cuello, nací en la casa de mis padres, no había forma de llevarme a otro lado, fue él quien me atendió”(Javier).
          La figura del doctor Roslik está presente en los aspectos más etéreos como son las palabras y silencios que incalculables veces aparecieron inundando el lugar, donde compartíamos los relatos con nuestros entrevistados, silencios que querían decir mucho pero la emoción no dejaba que las palabras fluyeran.
Hay frases que son fotografías, parecieran haber quedado plasmadas en el tiempo con la misma intensidad que cuando ocurrieron, “el día que mataron a Roslik fue la primera vez que vi llorar a mi madre, me levante de mi cuarto, fui hasta la cocina y vi a mi madre llorando” (Javier).
             Su presencia también está en los aspectos mas tangibles, como es la plaza que lleva su nombre que se encuentra en el terreno donde Roslik y su esposa pensaban construir su casa. La policlínica que construyeron detrás del Máximo Gorki, a unos metros en el mismo terreno, se creó a petición de Mary Zabalkin, la esposa de Roslik, para cuidar la salud del pueblo. Al entrar en la sala de espera lo primero que se ve es un gran retrato de Roslik, Dina una de nuestras entrevistadas contaba precisamente esto y algo más: “hay un cuadro de él, ¡vos fijate!, que te sentés donde te sentés, te está mirando” (Dina).
      Éste sentimiento de tristeza, nostalgia por lo acontecido en la época y en particular en lo que se refiere a Vladimir Roslik, no sólo está en las personas que vivieron esa época, sino también en los jóvenes quienes absorbieron los cuentos de los adultos, con tal magnitud que transmiten la misma emoción al narrar lo que ellos saben. Unas de las entrevistadas más jóvenes nos decía: “la gente después de lo que pasó con esa persona que era tan querida empezó a despertar, el miedo ya no era el mismo”(Patricia).
 El contexto social y político que se vivía en 1984 en el país, cambiaba. Las denuncias hechas en los medios de comunicación mostraba como la dictadura aún podía seguir haciendo sus desmanes, pero ahora sin el silencio que la encubrió por tantos años por el miedo que infundía en la gente, eso se estaba perdiendo y  se estaba develando lo que pasaba.


CONCLUSIONES

En el presente artículo consideramos relevante que ser ruso parte de una posición subjetiva, una autoidentificación con los ancestros y sus costumbres arraigadas hasta hoy. Este proceso de construcción identitaria tiene como base la percepción que los sujetos tienen de su realidad, la que contribuyen a gestar mediante sus acciones, la identificación con su legado  y la diferenciación que éste otorga ante los “otros”.
Uno de los puntos que tomamos para desarrollar éstos procesos de construcción identitaria  fue exponiendo  de qué manera se dio la inserción  y el establecimiento de éstas  dos colonias rusas en Uruguay. En San Javier como un proceso de transculturación, que se manifiesta en un mantenimiento de las tradiciones culturales, que expresa una doble identidad “uruguayos rusos”, y Ofir en la  diferenciación, en donde se reproducen las tradiciones de origen, generando una identidad “rusa” con un tipo de integración mas tradicional.
Otro punto relevante es la existencia de dos referentes principales, tomados por los Sanjavierinos para identificarse como colectividad, que se pueden encontrar en todos los relatos al preguntarles sobre su historia. Uno de éstos referentes es Basilio Lubkov quien fue  partícipe de la historia en los comienzos de San Javier, el otro protagonista es Vladimir Roslik, quien tiene un espacio en la historia mas reciente del pueblo.
Denotamos la figura de Lubkov como un símbolo de unión y división de dentro del pueblo, aunque es sin duda un referente cohesivo principalmente para las nuevas generaciones que lo ven como quien posibilitó la existencia de la primer colonia rusa en Uruguay.
En lo que se refiere a Vladimir Roslik expusimos como su imagen se ha convertido en un referente de San Javier, dado el impacto de su trágica muerte en la dictadura constatando que aún continua presente en el imaginario de la comunidad.

 
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    http://www.vor.ru/
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