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Pablo Etxeberría Etxebarría

  
    Pablo Etxeberría Etxebarría es integrante del centro vasco Euskal Herria.

Entrevistador/a: ¿Cuál es su nombre?
Pablo: Pablo Etxeberría. No sé si aporta mucho, pero soy Etxeberría Etxebarría. Por parte de madre y de padre. Mis padres son nacidos acá, pero mi abuelo también era Etxeberría Etxebarría. La primera vez es con e y la segunda con a. Son variantes del mismo apellido, según el lugar en que se den en el País Vasco.

Entrevistador/a: ¿Hace cuánto tiempo que su familia se encuentra acá?
Pablo: Mis tatarabuelos llegaron en el año 1890, más o menos. Mi tatarabuelo, Francisco Etxeberría, su hijo Juan Etxeberría y su nieto, que nació en 1895. Son, hasta ahora, seis generaciones. El que nació en 1895 era mi abuelo Ramón, que, por parte paterna, se decía comúnmente que era "vasco-francés". Mejor dicho, era vasco nacido en una de las provincias que se encuentran del lado francés. Entonces, por el lado del padre, era "vasco-francés" (entre comillas) y por el lado de madre, era navarro. También eran Etxeberría; es por eso que mi abuelo es Etxeberría Etxeberría. Por el lado de mi madre, mi abuelo es Etxebarría, de Vizcaya (es la única provincia en que este apellido se escribe con a. Por eso, yo soy Etxeberría Etxebarría.

Entrevistador/a: Cuándo llegaron a nuestro país, ¿en qué ámbitos o actividades se insertaron?
Pablo: Mi tatarabuelo paterno allá era campesino y acá lo que hizo fue ser hacendado. Mi bisabuelo llegó a tener un campo bastante grande y mi abuelo se dedicó al Ferrocarril. Era ferroviario, jefe de estación en Tres Árboles, entre Paysandú y Tacuarembó. Por otro lado, ésta rama navarra, que son mis abuelos maternos, ellos también tenían [sic] campo: eran agricultores y ganaderos en Treinta y Tres. Mis padres, que vivían allí, luego llegaron a Montevideo y se dedicaron a la docencia; ambos fueron profesores de educación física. Y todos los Etxeberría y Etxebarría, a partir de la segunda mitad del siglo XX se dedicaron al profesorado en educación física. Salvo yo, que soy ingeniero naval.
 
Entrevistador/a: Cuándo su familia llegó al país, ¿tenía algún contacto ya establecido aquí?
Pablo: No, para nada. Tanto los Etxeberría como los Etxebarría llegaron con una mano atrás y otra adelante. La inmigración a Uruguay y Argentina desde el País Vasco se dio como ahora se da hacia Australia, España o Nueva Jersey. Son lugares donde se sabe que hay colonias y que es más sencillo insertarse. Hubo tres oleadas inmigratorias grandes de vascos hacia Uruguay, que se dieron por distintas razones: guerras, penurias económicas. A Uruguay llegaron vascos principalmente de lo que tiene que ver con las provincias de la parte francesa. Por eso es que la gran mayoría de los apellidos vascos antes de tener una ch tienen una tx. Los apellidos que se encuentran más en la Argentina son (mal dicho) "vascos-españoles". Hay vascos también en México y en toda América. [Pero] principalmente en Uruguay, Argentina y México. Y también en Venezuela. Todos vinimos con una mano atrás y otra adelante, pero no seguimos así porque es incómodo [risas].   

Entrevistador/a: ¿Sabe de alguna política que haya propiciado la llegada de inmigrantes vascos a nuestro país?
Pablo: No, de vascos, en particular, no. Creo que las políticas de inmigración eran más que nada no poner muchas trabas, dejar ingresar a la gente. Pero específicamente para los vascos no tengo idea. Porque, además, lo que sabían hacer los vascos era también un poco lo que hacían los gallegos o los italianos: trabajos rurales. Se dio sí que los vascos traían, además, el conocimiento de las industrias, porque allá, a principios del siglo XX ya había centros industriales de acero muy importantes. Dentro de la inmigración que llegó con conocimientos industriales, muchos eran vascos. Claro, también hay vascos tamberos, ya que la lechería es muy tradicional allá, además de todo lo que tiene que ver con la ganadería. Muchos vascos estuvieron y están vinculados al campo. Algunos son campesinos y otros no. Hay muchos apellidos conocidos en el ámbito rural. O por lo menos esto era lo que podía verse por los primeros vascos que vinieron. Pero volviendo a la pregunta, debo decir que no tengo noticias de alguna política que propiciara la inmigración vasca particularmente.

Entrevistador/a: ¿Es socio de algún centro?
Pablo: Sí, soy socio de Euskal Herria y estoy vinculado al centro Haize Hegoa. No sé si a este último llamarlo centro vasco o centro de promoción de la cultura vasca, pero no soy socio. Soy socio de Euskal Herria hace unos seis o siete años. Me asocié un poco por lo que son las tradiciones. En casa se hablaba euskera y de generación en generación se fue hablando menos, entonces, lo que llegó a mí son formas de saludo y ciertas palabras en particular del vocabulario. Entonces, llegué ahí buscando aprender el idioma. Porque yo creo que si desaparece un baile, una danza, no desaparecen los vascos, pero si desaparece el idioma, desaparece toda la cultura. Tampoco voy a decir que el idioma sea toda la cultura, pero es un porcentaje muy grande, pesa mucho. Y esto no es sólo porque es el idioma, sino porque implica una forma de pensar.

Entrevistador/a: La lengua es una parte muy importante en la cultura vasca...
Pablo: Sí, porque cuando uno arma una frase, la arma de acuerdo a cómo piensa. Y la lengua vasca tiene una manera muy particular de armar su sintaxis. Cuando se escucha a una persona hablando en euskera, uno se da cuenta si es su lengua madre o si está pensando en castellano y luego traduciendo al euskera. Uno se puede dar cuenta por la forma en como arma la frase. El euskera es un idioma que, por decirlo de alguna manera, toda su sintaxis es al revés del castellano. Si se toma una frase en castellano y se la lee de atrás hacia delante, básicamente se puede entender cómo funciona la sintaxis en euskera. La singularidad más grande que tiene el euskera es que no tiene artículos. Uno no dice "la casa"; si uno dice "casa’" es etxe y si digo "la casa" es etxea. Se escribe todo junto, ya forma parte de la misma palabra. Pero si uno dice "hacia la casa" o "a la casa" es etxerat. Y si se habla de "casero" o "de la casa" es etxeko. Es la misma raíz para todos, donde se le agregan sufijos o prefijos. Además, quedan palabras larguísimas.

La palabra etxea aparece muchas veces en los libros, pero es más que nada por algo cultural del vasco. La casa, etxea, es algo muy importante. Antes, durante mucho tiempo, se adoptaba el apellido de la casa; ese era el apellido de la familia. En el País Vasco […] el apellido de la madre va primero que el del padre. Esto [es] porque es una cultura matriarcal. La casa es algo así como el cosmos para el vasco, en el sentido [de] que cuando dicen: "esta es mi casa" o "estoy en mi casa" lo dicen en un sentido bastante exacerbado. La casa, como elemento aparte, no existe para los vascos: uno forma parte de la casa. Hay diferencias con los tiempos de ahora, ya que con la globalización, los vascos son más parecidos al resto del mundo. Pero antiguamente no existía eso; uno era de la casa y nada más. Es una cultura bastante peculiar. Tiene sus virtudes, pero también sus defectos. Es muy común para muchas culturas caminar al borde del narcisismo cultural. Lo que no se pude negar es que la cultura vasca es una cultura distinta, una cultura aparte. Es una nación, en el sentido de nación y no de país. Tiene rasgos culturales propios más definidos que, por ejemplo, Uruguay, ya que éste es un país con mucha mezcla. La gente a veces se extraña con lo de "País Vasco". Y esto es así porque de la parte española se le llama así a la provincia autónoma; es una traducción literal de Euskal Herria (pueblo vasco o vasco país).

Entrevistador/a: Entonces, ¿cómo definiría cultura vasca?
Pablo: Lo que pasa es que el idioma es más que la cultura. Hay también muchas cosas más allá del idioma. Si tengo que meter en una bolsa para llenar lo que es cultura vasca, primero, pongo el idioma. Después, un montón de cosas más: el deporte (hay un montón de deportes particulares y típicos de los vascos), la gastronomía, las danzas, las fiestas. La cultura vasca es una cultura individual (de unidad) y diferente a todas las culturas que lo rodean. Incluso [a] los catalanes, que tienen un montón de costumbres distintas, una lengua distinta, y que no son parecidas a la de los valencianos, a la gente de castilla, a los gallegos, ni nada, igualmente alguien que sepa francés, portugués, castellano u otros idiomas puede entender la lengua de estas naciones, porque son mezcla de un idioma con otro. El euskera no se entiende, ni hablado ni escrito, si no se tiene conocimiento de la lengua vasca.

También habría que agregar en la bolsa a la forma de ser de nuestra cultura, a la forma de expresarse. No es por casualidad que en el euskera no existan insultos o malas palabras. No existen y no es casualidad. Si alguien quiere decir algo muy feo, lo dice con todas las letras. Existe sí, que tal palabra […] [significa] egoísta o artero, pero todas las palabras que son ofensivas o despectivas acá (que no las voy a decir pero todos las sabemos) en euskera no hay palabras específicas para designarlas. Lo que pasa es que ahora esas palabras o esas frases se están incorporando del castellano. Entonces, se termina haciendo una mezcla, así como nosotros tenemos un montón de palabras incorporadas en inglés. Dentro de la definición de cultura entraría también la boina: la forma de usarla.
 
Entrevistador/a: Nos han contado que si bien muchas culturas adoptaron el uso de la boina como propio, los vascos tienen una manera distinta de inclinarla...
Pablo: Sí. Pero como dijera un primo mío: "cada uno se enjabona a la velocidad que quiere". Sin embargo, hay algunas normas que no se pueden obviar. Uno no puede ponerse la boina de cualquier manera: tiene que ser con un lado doblado para adentro. Hay muchas maneras de ponerse la boina, pero lo típico en el País Vasco (porque también usan boina en Galicia pero es distinta) es que ahora se usa con mucha ala, con mucho vuelo. Pero esto no fue siempre así; antes se usaban boinas como las usan los gallegos ahora, con menos vuelo.

Entrevistador/a: En lo que se refiere a las costumbres, ¿qué tradiciones vascas, deportes… le parece que se siguen manteniendo en el Uruguay?
Pablo: Acá, la lengua no se perdió del todo. Sólo que se habla en un ámbito muy reducido, como son los centros vascos o [lo habla] gente que al interior de su familia la usa, gente que vino de allá. A veces te encontrás gente hablando en euskera, porque hay muchos turistas. Entonces, la lengua, mal o bien, se usa. En cuanto a los deportes, sí se mantienen, sobre todo la pelota vasca. Hay muchísima gente que lo practica y lo aprendió incluso sin saber que es un deporte de origen vasco. En las colectividades vascas se practican otros deportes también. Otra cosa que se mantiene al interior de la colectividad son las danzas. Lo cierto es que hay muchas costumbres que se mantienen. Lo que pasa es que la inmigración vasca fue muy grande y en cierta medida es como decir: ¿qué se mantiene hoy de la cultura gallega en Uruguay? Creo que la cultura uruguaya, en realidad, es una mezcla de la cultura gallega, italiana, y demás. Y en buena medida, principalmente lo que tiene que ver con la gastronomía y la forma de vestir, son cosas que vienen del País Vasco.

Entrevistador/a: Sabemos que se festeja, tanto acá como allá, la celebración de San Juan…
Pablo: Sí, San Juan se festeja acá. Pero, es cierto, no es el único lugar en donde se hace eso, ni [los vascos son] los únicos que lo hacen. Los catalanes, los valencianos, también lo celebran. El País Vasco se caracteriza por tener muchas festividades. Todos los pueblos tienen la fiesta del pueblo más un montón de fiestas, que son de todos los pueblos. Eso es algo muy positivo.

Entrevistador/a: ¿Y el Día del Euskera?
Pablo: El Día del Euskera se festeja el 3 de diciembre. Esa es una de las pocas fiestas que celebran de forma más general los vascos, toda la diáspora vasca. Y esto porque se comenzó a tomar conciencia de que el euskera desparecía y si no se hacía algo iba a ocupar próximamente el lugar de las "lenguas muertas". Es una fiesta para que los descendientes de vascos tomen conciencia [de] que el euskera goza de mejor salud que hace unos años, por lo menos, en lo que se refiere a la comunidad autónoma. Por lo menos (y esto es una opinión muy personal) en cuanto que es hablado en cantidad y no tanto en calidad. La idea sería también promover la calidad de lo que se enseña y de lo que se habla, más que la cantidad. Y estoy hablando del euskera batua o unificado. Allá se implementó porque había que hacer que la gente, los vascos, hablaran el euskera, aunque sea formando una especie de frankenstein lingüístico. A pesar de la enorme cantidad de dialectos que existen, el problema fundamental es la brutal influencia del castellano.

Entrevistador/a: ¿Qué es lo que caracteriza a la cultura vasca?
 Pablo: La cocina vasca es en base a [sic] jamón, huevo, tomate, morrón, embutidos. Todas estas cosas son tradicionales en el País Vasco. Lo que pasa es que si el uruguayo come comida china […] le parece distinto. Pero si come comida vasca observa que son todos productos más o menos conocidos. Otra cosa que caracteriza a la cultura vasca son los apellidos. Hay un estudio realizado que sostiene que más de cuatrocientas mil personas tiene dentro de sus primeros cuatro apellidos, por lo menos, uno que es vasco. Esto entonces es bastante significativo. Y uno se puede dar cuenta de esto sólo agarrando la guía o mirando los nombres de las calles; hay un montón que son vascos. Y más del 80% de los apellidos vascos, por lo menos, quiere decir algo, tiene un significado. No es casualidad que Etxeberria sea acá un apellido muy común; este apellido en vasco significa: la casa nueva. Pasaba que en todos los pueblos siempre había gente que recién llegaba y se instalaba, y le llamaban así. Además, siempre, y en cualquier pueblo, alguien llegó después que otros que ya estaban instalados. Entonces, es lógico que en todos los pueblos y provincias haya gente con apellido Etxeberria. Es la razón por la que este apellido es tan común. También Garmendia es muy común; tal vez el más común después de Etxeberria.
 
Entrevistador/a: Tenemos entendido que los vascos son muy devotos de la religión católica, ¿está usted de acuerdo con esta afirmación?
Pablo: Sí. Es más, no creo que encuentren algún vasco que sea musulmán. Los vascos son católicos. Mejor dicho, el País Vasco tiene o tenía una religión pagana, ya que hablaban un idioma desconocido y tenían creencias en brujas, y demás. Pero después, adoptaron la religión católica. Los vascos, en ese sentido, son un poco extremistas: cuando un vasco es católico tiene que estar entre los más católicos de los católicos, y cuando sale ateo, no hay manera de hacerle creer en nada. También se cumple esto en Uruguay, al menos mínimamente. El apego ferviente a la religión se ve más claramente en el estrato de vascos que pertenecen a la oligarquía, esto es, de familias pudientes, que son muy católicos; hay un montón en Uruguay, casi todos terratenientes, principalmente. Hay católicos practicantes, pero también hay creyentes que llevan el apellido vasco y no saben o no les interesa.      

Entrevistador/a: ¿Mantiene contacto con gente de allá?
Pablo: Sí claro. Tengo amigos allá, que el año pasado vinieron a visitar Uruguay. Y yo, además, estuve allá. Y después tengo un montón de conocidos que vienen de turismo para Uruguay y buscan centros vascos donde se hable el mismo idioma que ellos. Es gente con la que dos por tres nos escribimos. Y es bueno tener conocidos allá y saber que si uno va al País Vasco tiene quién lo reciba, dónde estar y conversar un rato.

Entrevistador/a: Hablando de los centros, ¿cómo ve la relación entre ellos?
Pablo: Bueno, la relación es un poco particular. En cada centro uno va a poder encontrar vascos de determinado tipo (sin decir a priori cuáles son más vascos que otros, porque no existe un certificado de vasquismo). Pero sí, [hay] vascos de una ubicación o de otra, de distintas tendencias ideológicas, culturales, [de] distintos perfiles de edades. Hay más jóvenes en Haize Hegoa, aunque eso no quiere decir que sea el que hace mejor las cosas. Pero sí el que intenta hacer más cosas. Euskal Herria es el que mejor vinculado políticamente; es el más antiguo. Y el Euskaro Español, a veces es más español que euskaro y otras, es euskaro sólo; depende de quién venga. Es un centro que ha perdido muchos socios y donde el que busca cultura vasca, no va a encontrar mucho. Al día de hoy, no está en las mejores condiciones. Y bueno, hay un dicho que refleja bastante bien esto: "dos vascos, tres opiniones". Y para los pocos que somos, hay tres centros vascos. Y dentro de cada centro, hay subdivisiones también.

Eso pasa desde el punto de vista institucional, pero también desde el [punto de vista del] vasco como individuo. Y pasa acá y en el País Vasco. Cada quién tiene todo el derecho del mundo a vivir en su mundo. Cada cuál es igual al otro, pero en su casa, en su mundo. Es una democracia bastante particular. Que nadie moleste a nadie. La idea para el vasco es: "ésta es mi casa, acá mandó yo. Pero tampoco quiero mandar en otro lado, por lo tanto, que nadie me venga a molestar acá". Hay un chiste, una broma que dice: caen cuatro vascos de una avioneta en una isla, y cada uno de ellos tiene su choza, con su corral, con su ganado domesticado. La cosa es que los cuatro, en cuánto a su autonomía, tienen todo resuelto. Pero la gracia es que los cuatro formaron como paso consecutivo un centro vasco.

Entrevistador/a: ¿Cómo definiría ser vasco?
Pablo: En cuanto a lo que se refiere a raza y a los apellidos, se puede hablar de vascos. En cuanto a territorialidad, si nació o no dentro del País Vasco, también se puede hablar de vascos. Pero si uno va directamente al idioma para clasificar si se es o no vasco, lo que sucede es que vasco en vasco se dice euskaldun, que traducido literalmente significa: el que posee el euskera o el que habla el euskera. Entonces, lo que ocurre, es que los vascos a sí mismos se definen como los que hablan el euskera. También, a mí modo de ver las cosas, no sería del todo correcto si una persona es vascófilo y aprende euskera, no por eso va a ser vasco. Pero, para mí, el tener el idioma es fundamental ya que marca un antes y un después en la cultura. Por eso es que yo lo aprendo, no tanto para hablarlo sino para tratar de entender la forma de pensar que hay detrás y también para relacionarte con otros vascos. Te hace entender un montón de cosas de esta cultura.    

Entrevistador/a: ¿Qué sería ser vasco para usted acá en el Uruguay?
Pablo: Ser vasco acá en Uruguay es ser descendiente de vascos, tener apellido vasco, ya sea siendo hijo, nieto, bisnieto, tataranieto o lo que sea. Pero no sólo eso. Tener interés por la cultura. Y conocer, además, la realidad económica, política, etc., conocer las costumbres del País Vasco, estar vinculado. Eso es ser vasco. Después, hay matices, por supuesto: tener sólo el apellido, el conocimiento de la cultura, etc. Además, [hay que] sentirse vasco. Lo que sucede es que de repente hay gente que tiene todas esas cosas y no se siente vasco. Se da muchas veces que un hijo de vascos (cuyos padres vinieron de allá) no habla el euskera. Ese es un tema que se da porque para algunos prima el buscar la integración con el resto de los uruguayos y se deja de lado eso otro. Eso se puede ver de cultura a cultura: en algunas, esas cosas se celan mucho y en otras culturas, no tanto. Yo, por ejemplo, tengo amigos en la colectividad armenia y si uno la juzga a primera vista es muy cerrada: siguen manteniendo su idioma, mantienen sus costumbres. Y son muchos menos que los descendientes de vascos. Eso es propio de la cultura. El vasco no es así, es muy autónomo, no es mucho de agruparse, de nuclearse. Y cuando pierde el idioma sigue siendo el mismo vasco que antes, pero hablando castellano y sin nuclearse".

Entrevistador/a: ¿Cómo se identifica a sí mismo el vasco? ¿Cómo definiría qué es la identidad vasca?
Pablo: Lo que se transmite de la cultura vasca es la noción de la casa. La casa es lo más importante. Y ser Etxeberria no es ser como mi padre. Es ser mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo y para atrás, todo al mismo tiempo. Entonces, por ese lado, hay un sentimiento exacerbado del vasco. Se transmite […] lo que es la palabra. El vasco es capaz de perjudicarse con tal de mantener lo que ya ha dicho: su palabra. Lo que no quita que haya vascos sin vergüenzas, que los hay en todos lados. Eso es algo que atraviesa a todas las colectividades. Pero para el vasco, la palabra vale más que un documento. En mi caso, trato siempre de honrar eso. Y no siempre me sale, pero dentro de lo que se puede. Eso puedo decir que es un rasgo de mi identidad y de la identidad del vasco.

Entrevistador/a: ¿Qué significa para usted hablar de nación vasca?
Pablo: Probablemente, la nación vasca es algo que está mucho más definido que lo que puede considerarse como nación uruguaya, aunque a algunos eso le duela. Y yo me siento orgulloso igual, porque yo soy uruguayo, soy oriental. Pero a veces resulta irritante que te digan por qué le llamamos País Vasco si en realidad es parte de España. Eso es una muestra de la más absoluta ignorancia. Que también se puede ser ignorante (porque nadie nació sabiendo), pero por lo menos se podría decir que de ese asunto si no se conoce, no se opina. Y sin embargo, lo dan como verdad absoluta el hecho de que Uruguay sea un país y el País Vasco no. Cuando sí lo es desde el punto de vista de ser una nación, con sus rasgos, su cultura; es una etnia, si se quiere. Los vascos tienen muchos más elementos para ser un país que varios países que han sido inventados políticamente. Pero bueno, eso es parte de la realidad.

Entrevistador/a: ¿Cuál es la percepción que según usted tiene la sociedad uruguaya de "lo vasco"?
Pablo: Lo que yo veo es que la gente no sabe. Creen que es una especie de español y, a su vez, hablan de los "vasco-franceses" como si fueran otra cosa aparte. Y de hecho sí lo son porque son de otras provincias, pero hablan de "vasco-español" y "vasco-francés" como quien habla de un judío y un polaco. Lo que pasa es que en este país Francia siempre fue mirada mejor que España, en lo que se refiere principalmente a lo cultural. Entonces claro, siempre resultó muy tentador decir: "yo soy descendiente de vasco-franceses". Con eso, ya está todo dicho. La gente no sabe y, a veces, no tiene por qué saberlo.

Lo que sí no tiene que hacer es caer en el facilismo de ubicar al vasco como problema social: la ETA. Se juzga fácilmente el sentimiento de singularidad de una nación que se niega a desaparecer. La nación que tiene el idioma más antiguo de Europa y una de las lenguas vivas más antiguas del mundo. Una lengua que fue prohibida y estuvo agonizante. Una lengua que se ha mantenido por cómo es la gente allí y por cómo es geográficamente: nadie ha podido arrasar con él porque es un país muy montañoso. Incluso, debería ser motivo de preocupación para todo el mundo, no sólo para los vascos. Si a los vascos les viniera una idea absurda de no hablar más en vasco, no sé con qué derecho […] [lo harían] porque es una lengua que los trasciende, tiene más de quince mil años. Algunos le dan mucho más, pero por lo menos siete mil años. Entonces, creo que hay que tratarla como lo que es: es un trozo de prehistoria. De hecho, hay muchas palabras en vasco que tienen la raíz "piedra"; principalmente las palabras que se refieren a las herramientas. Eran de la edad de piedra. Mantener el idioma es tarea de todos, de vascos y de no vascos.

Entrevistador/a: ¿Cuál sería su aporte en este sentido, siendo parte de la comunidad?
Pablo: Mi aporte a la cultura vasca es tratar de vivirla, porque es rapidísimo como puede desaparecer una cultura. Y además, mejorar un poquito el nivel cultural generación tras generación, siguiendo la línea que tenía mi familia. Porque hay muchos casos en que se saltean generaciones: el abuelo la practica, el hijo no y el nieto la continúa. Eso es muy común. Tal vez sea por llevar la contra: a mi padre no le interesaba, pero a mí me interesa. Eso es típico de los vascos, se da en muchas familias. Se trata de que no muera la cultura.

Entrevistador/a: ¿Qué aporte puede visualizar de la cultura vasca al Uruguay?
Pablo: Desde el punto de vista de la idiosincrasia, que no es algo exclusivo de los vascos, el querer tratar de honrar la palabra, la rectitud. Es algo que si bien lo tienen varias culturas, los vascos han colaborado en eso. También está presente en lo uruguayo la solidaridad; es algo que también se podría nombrar como aporte. Todo esto visto como rasgo positivo. Rasgos negativos podrían verse en la idea que tiene el vasco de considerarse una persona muy autónoma. No siempre es bueno eso, y esto creo que también se ve mucho en la sociedad uruguaya.  

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