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Santos Inzaurralde

  
  Entrevista a Santos Inzaurralde

Mis abuelos paternos fueron Santos Inzaurralde y Sinforosa Errá. El departamento de Lavalleja es un departamento que tiene una colectividad vasca muy importante, que se observa en un lugar donde lamentablemente hay que ir con cierta frecuencia: el cementerio. Lo cierto es que allí están los ancestros. El cementerio central, sobre la avenida central, está lleno de apellidos vascos. Y eso se plasma también en los informes históricos que leí, que conozco y recuerdo, que he visto y recibo, porque como el presidente de la comunidad vasca de Lavalleja recibo mucha correspondencia del País Vasco. El lehendakari Sr. Ibarretxe estuvo presente cuando inauguramos el centro vasco aquí en Minas, en los altos de la ciudad, en un cerro que se llama de la Guardia, de la época de los españoles (porque allí se había instalado una guardia para cuidar las primeras casas que se estaban levantando). Es una casa muy amplia y cómoda, quizá, un tanto alejada del Centro. Esto, a veces, nos impide llevar adelante actividades culturales que quisiéramos realizar allí. Claro, para ello se tiene que salir del Centro, llegar a la derecha de la plazoleta de Río Branco, prácticamente al lado del Parque Rodó, donde se lleva a cabo la Semana de Minas y Abril (una semana de cantos, ruedos, guitarra, que se inició en 1984 con una propuesta que nos planteamos con Santiago Chalar, a quién yo componía sus canciones que luego cantaba, y que seguirá cantando a pesar de que hoy ya haya desaparecido). A la izquierda, en lo alto, está la casa de los vascos. Para ir hasta allí, el ómnibus te lleva hasta la plazoleta de Río Branco y luego hay que caminar alrededor de veinte cuadras cuesta arriba. Este inconveniente no es fácil para mantener y darle participación a todas las actividades vascas.

Yo, por otra parte, tengo una muy buena relación con Danilo Maytía, que es integrante de Euskal Herría, en Montevideo. Pero poner algo conjuntamente en marcha no es fácil. El hecho de estar alejado del Centro también nos ha hecho sufrir algunos problemas que tiene el país entero, en cuanto a robos y demás. Se llevaron alguno que otro trofeo, por lo cual hemos contratado un sereno. Pero indudablemente el hecho de ser una casa alejada de la ciudad es un problema. Por ejemplo, los italianos en el centro Giuseppe Garibaldi están en el Centro y, por lo tanto, es fácil que se junten y que organicen distintas actividades culturales y recreativas. A nosotros se nos hace difícil y a ellos muy fácil. Minas se fundó en el año 1783 (se dio por construida) y Lavalleja en 1784. El origen de Minas […] [tiene que ver con] que las autoridades del Virreinato consideraban importante traer desde España, principalmente desde Asturias o Galicia, familias para implantarlas en el medio de Argentina y Uruguay (pero mirando preferentemente para la Patagonia). Se les otorgaba una pensión mensual de un costo no muy liviano. Hasta que […] en la Banda Oriental, en la zona de Minas, se encontraron en los arroyos pepitas de oro. De ahí viene el nombre de Minas. El cerro de Arequita es otro símbolo de esa época, ya que se encontraron metales y piedras preciosas, amatistas… Se tomaron muestras y [se] enviaron a España. Se mandaron soldados, muchos vascos entre ellos, para observar el sitio. Uno de ellos (vasco) se cuenta que exclamó: "éste es el más bello reino de cuantos países he conocido". Efectivamente, es la belleza de Minas. Por ello, se mandó inmediatamente a conformar una pequeña población con los indios misioneros (aproximadamente ciento ochenta) y cuarenta familias españolas, que en realidad hoy constituyen las cuarenta casas del Centro de las cuales quedan sólo algunos restos. La casa de la cultura, hoy restaurada, es una de esas casas. Algo interesante a destacar es que la iglesia se encuentra separada de la plaza, a diferencia del resto [de las ciudades]. Esto fue hecho así porque en los reglamentos se exigía que [en] la iglesia, como era un lugar de oración, debía existir silencio y, por lo tanto, sería [construida] alejada del bullicio. Se deterioró mucho con la  Guerra Grande y a partir de 1865 se comenzaron las reconstrucciones. Minas no es una gran ciudad, de gran población, pero lo que tiene es que se mire por donde se mire se ven los cerros y el verde del paisaje. La oferta turística de Minas se debe a esta naturaleza.

Volvamos a los vascos. Minas se funda en 1783. En 1813-14 hay un escrito que presentan los vecinos del cerro de Arequita (la gente que se dedicaba a la ganadería, que por esa fecha había un señor Juan Manuel Inzaurralde). Somos una familia, entonces, que estamos prácticamente desde la fundación. Y de esa época hay muchas vecinos y personajes públicos con apellidos vascos. Hay un verso que lo compuse yo y que lo ha cantado también Cacho Labandera que dice: "vasco porfiado, sí, sí, vistiendo la boina vieja como un velero talliado sobre su doble cabeza, que trae la verdad desnuda del fondo de su conciencia como tallada de granito para que el mundo la vea. Aunque basta un ademán para decir dónde quiera que una palabra de Guernika vale por una sentencia. Palabra corta y aguda como una punta de flecha señalizando el camino poblador de sus carretas. Si Dios le dio manos grandes fue por la leche que ordeña, la piedra dura que arranca […] y un corazón de gigante para su toca terneza, el vertical de su estilo y el hombre libre que lleva […] y viajar con los dos  (se refiere a la abuela y el abuelo) por el canal en penas sobre la barca de roble la que te trajo hacia América […]. Quien quiera saber de vascos que pregunte en Lavalleja, los vascos […] nacen siempre entre las piedras. Lo encontrarás con historia sirviendo a la Patria vieja, subido entre los guadales mayoral de dirigencia, capataz […] de frontón en frontones, de herrero estirando rejas, de pulpero en las campañas, de sirtero en las cuadreras, bruto como una trompada pero por dentro una iglesia. Qué lindo venir de lejos por el canal de sus venas y santiguarse en […] su bandera […] ha de llevar con orgullo como sólo un vasco lleva, la boina de sus abuelos y el sí, sí de su decencia".

En definitiva, somos y seguimos siendo eso. Más allá de que nos pesa la carga; si bien es cierto que no es personal pero de alguna forma nos toca el problema de ETA, el problema de la violencia, del desencuentro. Yo creo que siempre hay problemas entre los hombres, pero creo que hay que resolverlos mediante la razón. Podemos pensar distinto, pero no ser diferentes. Debemos respetar otras ideas para que otros respeten las nuestras. El vasco es, en ese sentido, un emblema, una cosa concreta de todas esas cosas que se esgrimen en el hombre. Y las vemos desarrolladas no solamente aquí. Hay colonias vascas importantes en la Argentina, en Paraguay, en Perú, en Venezuela y en distintos sectores de América, sobre todo de América del Sur. Estamos esparcidos por el mundo. Hay figuras vascas que han sido muy importantes para la humanidad, no solamente en cuanto
 al descubrimiento de nuevas tierras sino en su capacidad de hombre emprendedor, de su dirección hacia la libertad [sic]. Frecuentemente verán, si caminan, andan y viajan, esas separaciones en piedra que hay en los campos, que son de la época en que no había alambrado. Son kilómetros y kilómetros delineando su propiedad, asegurando su ganado.

Volviendo a la inquietud de ustedes, el deseo nuestro es poder sí ver de qué manera logramos una aproximación más concreta con los dos centros más importantes de Montevideo, que son Euskal Herría y el Euskaro. Danilo Maytía es el hombre que nos ha venido [a ver] más frecuentemente y fue el que delineó la casa de los vascos. Pero no es fácil, a veces, lograr los subsidios […] [para]  poder llevar adelante e irradiar la cultura vasca, que penetre en el pueblo. Creo que lo más importante es el sentido de libertad que tiene el vasco. El vasco es un hombre libre. Se siente un hombre libre. Es porfiado sí, ni qué hablar. Pero es un hombre noble, de pocas palabras, como todo hombre de montaña, porque ellos están recostados a los Alpes […]. Cuando vino a América trató de llegar a las zonas serranas porque era más fácil para el tipo de ganadería que deseaba explotar, que era el ganado vacuno y [el] ganado ovino, sobre todo. Entonces, todo eso hace del hombre. Hay una definición muy linda de José Morosoli: el hombre es distinto en cuanto al lugar en el cual nace. El hombre de sierra tiene una forma distinta psicológicamente de ser que el hombre del llano y el hombre de mar. Es decir, el hombre [se define] en el paisaje: se vive dependiendo del lugar en el cual se nace.

Los primeros vascos que llegaron fueron mis bisabuelos. Yo nos los conocí pero conocí a mi abuelo, un hombre estupendo, porfiado pero estupendo. Me dijo dos cosas cuando era niño que perduran; me acariciaba la cabeza y me decía: "mijo, lindo es lo que a uno le gusta. No habrá nada imposible. Si te dicen: "eso no te queda bien", pero a ti te gusta, te lo pones y punto". Asunto solucionado. Mi hermano y yo íbamos mucho a la casa de mis abuelos. Mi abuelo era valenciano. Tuve la suerte de conocerlos: su forma cariñosa de ser pero también su forma más escueta de hacer las cosas. Jugadores de pelota. Les gustaba mucho el frontón. A mi padre también. Si ustedes se van a quedar, las voy a llevar a la casa de los vascos para que la conozcan. Tiene una hermosa vista de la ciudad de Minas. Si hay alguna pregunta que quieran formularme la van pensando y me la van diciendo en el camino.

Entrevistador/a: Le podemos hacer una pregunta cortita antes de ir allí: ¿Qué es para usted ser vasco?
Santos: Es una distinción. Es tratar de equivocarnos lo menos posible y estar más de acuerdo con el pensamiento de los abuelos y de la familia. Tratar de tener una mano tendida a eso que nos vino a través de los mares y que es parte de nuestra vida.

Entrevistador/a: Y según usted, ¿cuál sería el aporte de los vascos a la sociedad uruguaya?
Santos: Es muy importante, muy importante. Si recorren el panorama histórico de las grandes figuras de nuestro país (como gobernantes, gente de trabajo, estancieros importantes y ganaderos importantes) van a encontrar vascos por todos lados. Durazno tiene muchos vascos. Yo diría que en todo el país hay centros en donde se han radicado, porque quizá la tierra era lo que les venía mejor de acuerdo a sus costumbres o de acuerdo a la tierra que manejaban o al paisaje en el cual vivían.

Entrevistador/a: ¿Minas los atrajo por eso?
Santos: Claro, Minas los atrajo por eso. Si les parece las llevo hasta allí.

[En una excursión en auto por la ciudad, nos va contando la historia de cada lugar]
      
Santos: Tengo nueve nietos.
Entrevistador/a: Nueve nietos… ¿y todos viven acá?
Santos: Todos, al menos por ahora. Algunos ya están terminado secundaria. Acá  [señalando una de las casas]  tengo una tía, María Inazaurralde, de ciento seis años. En Gure Baserria, la primera presidenta, Marta Albariza, trabajó mucho aquí, y Maytía la ayudó sobre todo en la estructura arquitectónica para que esta casa fuera parecida a la vieja casa de los vascos. Tenía tres pisos. Abajo tenían la lechera con el ganado y arriba [vivía] la familia. Más o menos con esa entonación se hizo la casa.

Entrevistador/a: ¿Cómo nace el centro?
Santos: El centro nace por […] la diversidad de familias vascas [que había] y [gracias a] una gran mujer (que aún vive) llamada Albariza. Se empezaron a hacer en un centro bastante proletario cenas semanales, adonde íbamos unos y otros, pero con la idea de lograr un ámbito más cómodo, nuestro. Así fue como se puso en marcha este proyecto, con la colaboración del Gobierno vasco también y muchas otras organizaciones y empresas. Se trató de elegir en cuanto a material, lo mejor. El proyecto ya había comenzado cuando llegó la ayuda destacada del Gobierno vasco. El presidente vino personalmente. Ya ahora está en marcha. Falta, claro, una cosa importantísima, con lo cual yo, como presidente de la colectividad, me siento comprometido, que es el problema del acceso al centro. Hay un problema también de inseguridad: hasta determinada hora es seguro, pero después, en la noche, esta zona es muy intranquila. No es tan fácil. Por eso, de un tiempo a esta parte se aquietó [la concurrencia] más de lo que nosotros esperábamos en un principio. Ojalá que pronto pueda revertirse esta situación, auque no lo veo muy fácil, no hay otra forma de eludir la distancia que nos separa del Centro de la ciudad de Minas. Son muchas cuadras para caminar. Ustedes vayan preguntando que yo voy contestando mientras vamos recorriendo.

Entrevistador/a: ¿Sigue teniendo familiares en el País Vasco?
Santos: Y seguramente sí, con toda seguridad…

Entrevistador/a: Pero no mantiene…
Santos: No, no mantengo correspondencia ni nada. Yo estuve en España, en Madrid, en Barcelona, en Valencia, pero no fui a Guipúzcoa. Allí seguramente quede alguien. El apellido se debe escribir un poco distinto al de nosotros: Intxauralde.

Entrevistador/a: Porque quiénes vinieron fueron sus abuelos…
Santos: No, vinieron los padres de mis abuelos. Porque ese señor que les dije, Juan Manuel Inzaurralde, que aparece en 1813, tuvo que haber sido mi bisabuelo. Mi abuelo nació acá en 1873. Y son unos cuantos en esta zona. Hay un mapa que muestra que eran dueños de grandes extensiones de tierra.

Entrevistador/a: ¿Qué significado tiene el apellido Inzaurralde?
Santos: Tengo entendido, porque he buscado en diccionarios y alguien me ha informado, que es algo así como "rodear el palo” o algo así. Pueden visitar después el centro de pelotaris, que está a una cuadra más o menos del Centro. Hay una cancha de frontón muy linda, muy buen frontón, y buena cancha de bochas. También pueden visitar la Casa de la Cultura y la confitería Irisarri, que abajo tiene una especie de museo muy antiguo y muy bonito.         

Entrevistador/a: ¿La confitería Irisarri es vasca?
Santos: No, es catalana. Manuel Irisarri… Otegui hay mucho en Minas. Hay muchísimos apellidos en vascos acá. 

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